El cansancio emocional es mil veces peor que el cansancio físico
No pienso escribir en este blog con el propósito de salir de mi depresión, no es un blog para autoayuda (yo no se si se me pasará); tampoco es para ayudar a otros, no es un blog motivacional (no tengo ganas ni siento estar en capacidad de ayudar a otros). Hago este blog simplemente porque puedo hacerlo, tengo la capacidad mental para escribir y no tengo problema en que lectores desconocidos sepan sobre mi depresión.
Pensamientos aleatorios
Mostrando entradas con la etiqueta Fastidio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fastidio. Mostrar todas las entradas
miércoles, 20 de julio de 2022
lunes, 16 de julio de 2018
Resaca emocional
![]() |
| Imagen tomada de: Bored Panda |
Contrario a eso, luchar contra la depresión y ansiedad, ya sea tomando medicinas recetadas o siguiendo el paso a paso recomendado por profesionales en muchos libros y vídeos, jamás se vuelve un acto reflejo, siempre se siente como algo obligado, que fastidia. Es entrar una ola emocional que nos arrastra, nos hace golpear contra los elementos y nos deja salir un momento a respirar, para nuevamente hacernos tragar agua salada en un ciclo interminable. Una lucha que comienza en el mismo momento en que despertamos.
Hay períodos de frágil tranquilidad, donde todo parece estar apenas lo suficientemente bien, en el límite de volver a sentirnos mal por nada; bueno, cuando uno está mirando desde afuera, el sentido común nos habla y dice que todo aquello por lo que pasamos no tiene sentido, que las cosas no son tan malas; y, luego de varios días, sentimos el empujón que nos lanza a nuestro malestar de siempre, sin aviso, a mitad de un buen día quizás. Es en ese momento que todas aquellas estrategias antidepresivas pierden la cualidad de volverse una sana costumbre para seguir siendo acciones de lucha, lucha que agota y agobia.
Hace apenas un día, sentí tener la capacidad (no el valor, no, no era valentía), de hacer a la vez 5 cosas que disparan mi ansiedad: 1) salir de mi casa, 2) usar una silla de ruedas manual (la de motor la tengo dañada), 3) ir a una fiesta (por el ruido de la música, la gente hablando en voz alta y los niños divirtiéndose de lo lindo gritando a todo lo que sus gargantas pueden dar), 4) mucha gente en un espacio poco espacioso y 5) comer sopa (la sopa no está mal, pero a mí me gusta disfrutar de una buena comida, y una sopa no llena todo el espectro de experiencias culinarias disfrutables).
Pude manejarme bien durante la jornada anteriormente descrita, pero hoy amanecí con algo parecido a una resaca, resaca emocional; juro que no lo vuelvo a hacer, que es un esfuerzo inútil, que es demasiado enfrentar tantas cosas juntas… Pero juro en vano, sabiendo, para mi pesar, que “debo” repetir la experiencia cada vez que se presente la ocasión; porque la lucha no acaba por más veces que uno lo intente, la estrategia antidepresiva no termina convirtiéndose en una sana costumbre, sino que es una fastidiosa realidad.
Durante mi resaca emocional, me da por escuchar música, quizás comience con algo que no me traiga recuerdos de tiempos pasados. Los días que no aguanto la música, me toca ver una película emocionalmente neutral; es decir, de un tema que no me ponga más triste o que, por el contrario, sea una historia tan inspiradora que me den ganas de vomitar.
Seguro que para quien no sufre depresión y ansiedad, estas cosas no son mayor problema; pero, para quienes estamos enfermos emocionalmente, percibimos lo que nos rodea como algo muy grande que nos consume en un instante.
Luchar y no rendirse, que horrible frase.
sábado, 2 de enero de 2016
Entre frustraciones e incomodidades
Estoy de viaje, lo que significa que debo enfrentar una serie de incomodidades que comienzan por el traslado desde donde vivo actualmente hasta la ciudad donde viví muchos años de mi adolescencia y parte de mi vida adulta. Básicamente para mi estar de viaje es viajar sólo a 2 lugares, 2 hogares cuyas condiciones de habitabilidad son difíciles de igualar, son camas distintas, espacios distintos para maniobrar mi silla de ruedas, los servicios básicos difieren; por un tiempo estas diferencias pasaron de ser un completo fastidio a ir transformándose poco a poco en condiciones suficientemente soportables, aprendí a adaptarme y ha llegado a ser lo suficientemente cómodo estar en una u otra ciudad.
Por otra parte, viajar transtorna mis actividades, significa posponer o cancelar planes y metas, ¿frustrante? A mi si me frustra, no tengo la habilidad de tener un plan B para cada proyecto a emprender (de los pocos que de vez en cuando me provocan). Tamaña excusa para no querer hacer algo en la vida.
Es común que el cambio de ubicación venga acompañado con secuelas en mi salud. A veces es sólo un resfriado (soportable) o algún malestar estomacal durante muchos días (dame paciencia mi Señor). Otras, como me ha estado ocurriendo durante ya varios días, me expongo a algún brote de una enfermedad exótica. Una vez fue Chikungunya, actualmente es Zika, menudo imán de andar viajando coincidentemente con el brote en el ambiente de la ciudad de destino.
Ahora a sumar otras variables (que para mi son constantes, por la ley de Murphy supongo). Noches como la de hoy es frecuente que mi hermano esté de guardia en su trabajo, mi mamá se sienta mal de salud y los demás que viven en esta casa hayan decidido irse a la cama temprano sin aviso... Me toca, una vez más, dormir sentado en mi silla. No, no es mala suerte (no creó en eso); son los gajes del oficio de tener una discapacidad. No haber cenado, otra vez. Tener que aguantar las ganas de ir al baño, otra vez. Cancelar cualquier actividad del día siguiente, otra vez... Varios "otra vez" juntos, no en fasciculos coleccionables, todos juntos en una misma edición.
¿Frustrante? Si, claro. ¿Incómodo? Definitivamente.
No tengo ni siquiera un plan A para estos casos... Seguramente me tocará volver a viajar cuando lo tenga casi resuelto.
Lo siento... Esta vez no tengo alguna reflexión final.
Por otra parte, viajar transtorna mis actividades, significa posponer o cancelar planes y metas, ¿frustrante? A mi si me frustra, no tengo la habilidad de tener un plan B para cada proyecto a emprender (de los pocos que de vez en cuando me provocan). Tamaña excusa para no querer hacer algo en la vida.
Es común que el cambio de ubicación venga acompañado con secuelas en mi salud. A veces es sólo un resfriado (soportable) o algún malestar estomacal durante muchos días (dame paciencia mi Señor). Otras, como me ha estado ocurriendo durante ya varios días, me expongo a algún brote de una enfermedad exótica. Una vez fue Chikungunya, actualmente es Zika, menudo imán de andar viajando coincidentemente con el brote en el ambiente de la ciudad de destino.
Ahora a sumar otras variables (que para mi son constantes, por la ley de Murphy supongo). Noches como la de hoy es frecuente que mi hermano esté de guardia en su trabajo, mi mamá se sienta mal de salud y los demás que viven en esta casa hayan decidido irse a la cama temprano sin aviso... Me toca, una vez más, dormir sentado en mi silla. No, no es mala suerte (no creó en eso); son los gajes del oficio de tener una discapacidad. No haber cenado, otra vez. Tener que aguantar las ganas de ir al baño, otra vez. Cancelar cualquier actividad del día siguiente, otra vez... Varios "otra vez" juntos, no en fasciculos coleccionables, todos juntos en una misma edición.
¿Frustrante? Si, claro. ¿Incómodo? Definitivamente.
No tengo ni siquiera un plan A para estos casos... Seguramente me tocará volver a viajar cuando lo tenga casi resuelto.
Lo siento... Esta vez no tengo alguna reflexión final.
lunes, 9 de noviembre de 2015
Hiperfastidio
Prypiat, ciudad abandonada cerca de Chernobyl, Ucrania
Tengo muchos proyectos en mente, varios de ellos comenzados, algunos en desarrollo, lento desarrollo, otros apenas plasmados en algún documento de Word, ninguno terminado. Hubo un tiempo que eso me molestaba, no terminar lo que comienzo, hoy me da igual y mañana me dará igual, hasta pasarán semanas y me dará igual. Luego de una noche de descanso, de vez en cuando despierto pensando en continuar o terminar alguno de esos proyectos, pero al rato, luego del primer café del día, me da igual.
Me fastidia aceptar algún nuevo trabajo, significa muchas veces ponerme a estudiar temas que no me interesan, o mejor dicho, temas que no me importan.
¿Qué se siente tener hiperfastidio?
Es parecido a estar metido en el agua a una temperatura insoportable y no poder salir. O dormir bajo condiciones de mucho frío, o mucho calor y no poder mitigarlo; solo conformarte con esperar a que pase, pero no pasa... es escuchar todo el día un zumbido en los oídos o la misma canción una y otra vez en eso que se llama picazón cognitiva.El hiperfastidio pone mis sentidos a millón; un evento pequeño es demasiado para soportarlo. Hasta la simple pregunta sincera de quien pregunta cómo estoy se hace demasiado insoportable, obliga a mentir; mentir, pero no es para no preocupar al otro, es más bien para no tener que andar explicando cómo me siento en realidad; lo peor es recibir durante más de 2 segundos palabras de consuelo, ánimo o consejo, un discurso que dura una eternidad; eso lo percibo como si se esa persona pretendiera que la depresión fuese a desaparecer luego de esa conversación, ¡qué fastidio! Bueno, quizás la otra persona no espere que se me pase de una vez la depresión, pero yo hiperfastidiado siento que la otra persona quiere que actúe de una vez... mientras solo oigo el ruido de su voz diciendo cosas que termino por no embeberlas en mi mente, solo me digo "no voy actuar de una vez, no se cuándo, ni cómo, no sé si actuaré"... tener esa conversación con otra persona me causa ansiedad al sentir la mirada inquisidora (¿te estoy ayudando?), el gesto acusador (¿por qué no actúas?), el pensamiento de decepción (tu como que no quieres salir de esto)... de modo es que ante la pregunta: ¿cómo estás? La mejor respuesta es: bien vale... no me arriesgo al fastidio de quien me quiere curar este cáncer a punta de palabras.
¿Qué cosas son hiperfastidiosas? ¿Por qué?
Aprender cosas nuevas: Por mi profesión (hacer o revisar tesis), aprender cosas nuevas está a la orden del día, generalmente son temas que no me importan, quizás aparezca un tema que me resulte interesante, pero la mayoría de los casos son material que no le encuentro utilidad. Me hiperfastidia eso porque actualmente se me hace imposible concentrarme, divago, me aburro, eso me obliga a leer o escuchar nuevamente lo mismo para entender y no meter la pata. La idea de meter la pata me causa ansiedad, significa repasar un material que no quiero volver a leer.Que me señalen mis errores: No me malinterpreten, no es por orgullo que no me gusta, parte del proceso de ser una buena persona o mejorar como persona es reconocer y corregir los errores. Cuando una persona me señala mi error, en la mayoría de los casos lo entiendo y acepto inmediatamente; sin embargo, muchas veces pasa que al señalar mi error, la persona tiene la curiosa costumbre de explicarme de forma muy extensa por qué es malo o erróneo lo que hice o pensé; eso no me ayuda; me ayuda más bien que me diga: "Cometiste este error y esta es la solución". Mi hiperfastidio me hace ver la larga explicación de mi error como si me sintiera enfermo o me diera un golpe y me preguntaran: "¿Te duele aquí?" Y a continuación comenzaran a infligir dolor una y otra y otra y otra vez para recalcarme el malestar que ya sé que tengo... Estoy deprimido, ya es mucho peso para mi sentir que me estoy fallando a mí mismo y a otros, para que encima vengas y me expliques los por qué de mis errores.... ¡Qué fastidio! ¡Dime cómo lo soluciono! Comprende que no tengo cabeza para llenarla de los por qué, seguramente es por que ya se por qué.
Terminar lo que empiezo: Mi depresión no me permite ver la satisfacción que voy a sentir al terminar un proyecto. Así que me fastidia desarrollar mis proyectos; la mente no me dice: "¿Y si fallo?"... La mente me dice: "¿Para qué lo vas hacer? Quizás no te guste el resultado"... Hay quienes aprenden a lidiar con las decepciones amorosas; admito que he aprendido cosas valiosas de haber tenido fracasos; lo que no me gusta es que luego de mucho esfuerzo mental, sentimental, y a veces hasta económico, la cosa termine en nada... ¡qué pérdida de tiempo! Y no, no me consuela el dicho: "Por lo menos adquiriste experiencia"... Díganle eso a quien se lanza en paracaídas y a la hora de abrirlo se dio cuenta que no era el equipo que necesitaba, que ni siquiera era un paracaídas. Lo mismo me pasa con eso de desarrollar y terminar mis proyectos. ¿Qué es ilógico este razonamiento? ¡Por supuesto que es ilógico! Pero tengo depresión, que también es ilógico, y mira aquí estoy admitiendo que estoy deprimido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


